Maquis en la Peña Montañesa

La Peña Montañesa, campamento base

Durante la Guerra Civil la zona de la Peña Montañesa fue muy castigada porque hubo una importante línea de frente entre los Nacionales y los Republicanos. Aún es fácil observar restos de trincheras en el monte de Santa Engracia y en la sierra de Araguás, pues desde allí controlaban la carretera de acceso a Aínsa-Bielsa-Francia.

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Las personas mayores todavía recuerdan los bombardeos y el miedo que sintieron. Y es que el conflicto bélico fue tan intenso que durante unos días los habitantes de algunos pueblos (Araguás, Torrelisa) abandonaron sus casas para esconderse en algunas cuevas de la base de la roca de la Peña. Allí cocinaban y se calentaban procurando que no se viera el humo.

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Ya más tarde, durante la posguerra, las cuevas de la Peña Montañesa (o Sierra Ferrera) fueron refugio de una de las cuatro agrupaciones guerrilleras antifranquistas más importantes de toda la península: la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón, encabezada por Villacampa. En Sobrarbe se movilizaron las Brigadas 8, 21 y 186, con misiones concretas y objetivos muy ambiciosos.

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El campamento base de la Agrupación se encontraba en las cuevas de la Peña Montañesa, ocultas entre la vegetación: Loja Fuente, Hueso Santo, Esplugón de Chaime, Espluga do Cabo a Rasa etc. Cada cueva tenía su función: polvorín, radio-transmisor e imprenta, cuartel general para las reuniones, etc.

Esto conllevó una fuerte militarización en la zona, representada por la Guardia Civil, el ejército, el Somatén y la Brigaga Político-Social. En esa época, la incertidumbre y el miedo impregnaron la vida cotidiana de la gente.

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"En esa época no te atrevías ni a hablar ni a preguntar: sobrevivías gracias al silencio. No sabías a qué atenerte, podías morir por delatar a los maquis y por no colaborar con la Guardia Civil."

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Los maquis resistieron en la clandestinidad en las cuevas de la Peña Montañesa hasta 1952, llegando incluso a instalar en una de ellas una imprenta para editar folletos de propaganda.

La certeza del fin de los maquis se constató en 1956, cuando la Guardia Civil descubrió un zulo lleno de armas y munición en una de las muchas cuevas que ocuparon durante esos años.

Recientemente se han encontrado también en cuevas inaccesibles de la Peña materiales utilizados por los maquis: la multicopista que usaban para su propaganda, libros y revistas comunistas, manuales de sabotaje, vendas, cartuchos de tinta, latas, etc.

 

El Ayuntamiento de El Pueyo de Araguás ha querido poner en valor esta memoria histórica. Para ello ha creado, con financiación al 80% por la DPH, un sendero histórico interpretado desde el Monasterio de San Victorián hasta el abrigo-refugio de los maquis (ruta senderista PM5).

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Allí encontraréis dos carteles interpretativos, a través de los cuales sentiréis la pluralidad de historias vividas durante la época de los maquis: tanto el fenómeno guerrillero y la correspondiente militarización de la zona, como el impacto que tuvo en la vida cotidiana y memoria de los vecinos y vecinas.

Con la esperanza de que seamos capaces de encontrarnos como personas para que esto no vuelva a suceder.

Patrocina: gobierno-de-aragondiputacion-de-huesca
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