Maquis en la Peña Montañesa

Tiempos difíciles: guerra, posguerra y maquis

Durante la Guerra Civil la zona del Bajo Peñas fue muy castigada porque hubo una importante línea de frente entre los Nacionales y los Republicanos. Aún es fácil observar restos de trincheras en el monte de Santa Engracia y en la sierra de Araguás, pues desde allí controlaban la carretera de acceso a Aínsa-Bielsa-Francia.

foto_hor_500 Las personas mayores todavía recuerdan los bombardeos y el miedo que sintieron. Y es que el conflicto bélico fue tan intenso que durante unos días los habitantes de algunos pueblos (Araguás, Torrelisa) abandonaron sus casas para esconderse en algunas cuevas de la base de la roca de la Peña. Allí cocinaban y se calentaban procurando que no se viera el humo.

foto_hor_250Ya más tarde, durante la posguerra, las cuevas de la Peña Montañesa (o Sierra Ferrera) fueron refugio también de una de las cuatro agrupaciones guerrilleras antifranquistas más importantes de toda la península: la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón, encabezada por Villacampa.

Esto conllevó una fuerte militarización en la zona, representada por la Guardia Civil, el ejército, el Somatén y la Brigaga Político-Social. En esa época, la incertidumbre y el miedo impregnaron la vida cotidiana de la gente:

"En esa época no te atrevías ni a hablar ni a preguntar: sobrevivías gracias al silencio. No sabías a qué atenerte, podías morir por delatar a los maquis y por no colaborar con la Guardia Civil."

Los maquis resistieron en la clandestinidad en las cuevas de la Peña Montañesa hasta 1952, llegando incluso a instalar en una de ellas una imprenta para editar folletos de propaganda. La certeza del fin de los maquis se constató en 1956, cuando la Guardia Civil descubrió un zulo lleno de armas y munición en una de las muchas cuevas que ocuparon durante esos años.

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